lunes, 28 de noviembre de 2016

Victorino Martín. Las Tiesas de Santa Maria. Portezuelo (Cáceres).

La explotación Las Tiesas, con más de 1.600 hectáreas, está situada en el margen derecho del río Tajo, en la cola del pantano de Alcántara, que baña sus tierras durante una considerable extensión.
Se compone de ocho propiedades localizadas en dos términos municipales distintos.

Los enclaves de Las Tiesas de Santa María, Los Guijitos, Caballero e Hinojales se encuentran en el término municipal de Portezuelo. Los enclaves de La Casita, El Agujero, La Zahúrda y La Gama se encuentran en el término municipal de Garrovillas.
Estos terrenos se han ido adquiriendo en compras sucesivas, siendo la primera la de la finca Las Tiesas a principios de la década de los ochenta y la última la de La Gama, que se realizó en el año 2001.

Todas las fincas tienen un suelo pizarroso de poca profundidad y de gran dureza, con una orografía muy abrupta y accidentada, en la que abunda el bosque bajo, principalmente retamas, tomillos y, en algunos enclaves concretos, también jaras. Sus pastos son poco abundantes pero de gran riqueza.



En la parte central, se encuentran la mayor parte de edificaciones de la explotación. El enclave más alto de la misma, que se conoce con el nombre de Toruñuelino, la divide en dos partes muy diferenciadas: la Este, en la que apenas hay arbolado, alberga algunos ejemplares de encina y sobre todo de acebuche, que se concentran en las orillas del Tajo; la Oeste, por contra, tiene gran densidad de encinas, olivos y acebuches (estos últimos en la parte correspondiente a la finca Hinojales).

Esta explotación dispone de cinco pajares - heniles de distintas dimensiones, siete cercados de finalización, baño de ectoparásitos, corrales de manejo, embarcadero, báscula, cepo - vacunadero y plaza de tientas en la que se realiza el tentadero de machos.

Tiene 30 cercados diferentes todos ellos dedicados a pastos para el ganado, aunque todos los años algunos, de manera temporal, se dedica al cultivo, principalmente de cereal. Estos cercados se distribuyen de la siguiente forma:

Cinco de ellos se reservan para que vivan las vacas de encaste Vega-Villar que posee la familia (sus productos se lidian con el hierro y la divisa de Monteviejo. Uno está ocupado por las añojas Vitorinas. El resto se dedican a la cría de los machos de ambos hierros (Victorino y Monteviejo), que permanecen mezclados hasta los tres años, cuando cada encaste va a su cercado correspondiente: Los Victorinos, en dos lotes, a los dos cercados en que se dividen la finca los Guijitos.

Los patasblancas de Monteviejo, al cercado de la casa de Las Tiesas. En ellos permanecen en grandes superficies de terreno hasta un mes antes de ser lidiados, cuando se apartan los ejemplares que formarán una corrida y se meten en apartados de aproximadamente media hectárea, anejos al embarcadero. La función de cercados de finalización es que las reses se habitúen a convivir antes de llegar a los corrales de la plaza, evitando así gran número de peleas.

En esta explotación pastan todos los machos de la ganadería, excepto los reproductores. En el momento del destete se trasladan en camión desde Monteviejo y permanecen en este hábitat hasta que son embarcados con destino a las distintas plazas de España y Francia. Los más privilegiados, los que son aprobados en el tentadero para sementales, son trasladados de nuevo a la explotación donde nacieron, a Monteviejo.


Hasta el año 1.999 todos estos traslados se realizaban a caballo. Las reses atravesaban por su pie los campos extremeños, siguiendo el paso de sus madres en duras jornadas entre encinares y monte bajo, teniendo que cruzar a nado la cuenca del Arrago y sobre todo la del Alagón, muchísimo más caudaloso. Lo más temible para los jinetes, más que el calor y en ocasiones la lluvia o el frío, eran los espesos jarales en los que raro era el año que no extraviábamos un animal. Otra dificultad añadida ha sido la supresión paulatina de cañadas, caminos y veredas, invadidos por la civilización con cercas, carreteras y viviendas.

Los machos se separan atendiendo a su edad y estado nutricional. Así todos los que nacieron en un mismo año ganadero forman una camada. Normalmente suele haber 4 camadas: la de añojos (becerros de 1 año), la de erales (2 años), la de utreros (3 años) y la de toros. Esta última la componen los toros de saca (la totalidad de los cuatreños) y los cinqueños, que se han reservado del año anterior. Las camadas, según sean más o menos numerosas, se subdividen en grupos atendiendo al estado de desarrollo de las reses. Las más desarrolladas forman la cabecera y las más atrasadas, la cola. Siempre se buscan grupos en los que las fuerzas estén igualadas entre sus componentes para que, en su competencia por el alimento, todos tengan las mismas posibilidades. De lo contrario los más fuertes siempre comen más y disfrutan de parte de la ración del débil.

Los cercados se ocupan con un determinado número de cabezas, atendiendo a su tamaño y a su producción herbácea, lo que se denomina carga ganadera. Tanto en esta explotación como en la de Moraleja, la carga ganadera es inferior a 2 hectáreas por animal. Es decir, cada res dispone de más de 20.000 metros cuadrados para pastar. Por este motivo la ganadería de Victorino es una de las más extensivas del país.


Victorino Martín
Sigla: UEI.
Asociación: “Unión de Criadores de Toros de Lidia”
Localización: Cáceres (Extremadura).
Propietario:
D. Victorino Martín Andrés.
Representante:
D. Victorino Martín García.
Señal de oreja: Hoja de higuera ambas.        
Divisa: Azul y encarnada.
Fincas: “Las Tiesas de Santa María” y “La Gama”  Portezuelo (Cáceres),"Monteviejo" Moraleja (Cáceres).
Historia: Fue fundada en 1912 por el Marqués de Albaserrada con hembras y sementales del Conde de Santa Coloma, origen Saltillo. En 1920 fallece el señor Marqués y en 1921 su viuda la vendió a don José Bueno. En 1928, por división, le corresponde una parte a su viuda doña Juliana Calvo. En 1941 la heredan sus sobrinos que anuncian “Escudero Calvo Hermanos”, los cuales la venden en 1965 a don Victorino Martín.
Procedencia actual: Marqués de Albaserrada.
Antigüedad: 29/05/1919

sábado, 26 de noviembre de 2016

Flor de Jara. Colmenar Viejo (Madrid)


Flor de Jara: Reserva de Santa Coloma.
Procedencia actual: Conde de Santa Coloma-D. Joaquín Buendía Peña.

En la finca "Zahurdón" en Colmenar Viejo, tierra de toros por antonomasia, donde pastaron ganaderías míticas como la de Vicente Martínez o la de Bañuelos hace ya varios siglos, podemos encontrar una reserva de esperanza para la afición. Encastada en la apreciada sangre de Santa Coloma, la ganadería de Flor de Jara, hoy propiedad de Carlos Aragón Cancela, constituye quizá la ganadería predilecta de los aficionados al toro Santa Colomeño. Es "El Zahurdón" una finca serrana de bloques de granito y robles, de gran belleza.

Ubicada en el término municipal de Colmenar Viejo, en uno de los enclaves más espectaculares de toda la comunidad madrileña, entre Soto del Real y Manzanares el Real, y al pie del embalse de Santillana, se encuentra la ganadería de Flor de Jara. Los toros cárdenos y negros, de encaste Santa Coloma, campan a sus anchas por “El Zahurdón”, nombre que recibe la finca.

Entre enormes y variopintos bloques de granito y frondosos robles, los toros de Flor de Jara suponen una de las reservas más importantes del toro colomeño de nuestro campo bravo. No obstante, ésta es una ganadería joven, con la que su actual dueño, Carlos Aragón Cancela, matador de toros, decidió emprender un nuevo camino en la Tauromaquia como ganadero en el año 2008.

En “La Pedriza”, otra finca anexa a “El Zahurdón” y ubicada a escasos metros de ésta, se encuentra la vacada de Flor de Jara, compuesta ahora mismo por alrededor de un centenar de ejemplares. Varias novilladas en España y el mercado francés, fundamentalmente, es el destino de los hijos de las vacas de esta ganadería de la sierra madrileña.

Una curiosidad de este ganadero es que acostumbra a tentar las vacas a campo abierto, previa faena de acoso y derribo; una práctica habitual en las ganaderías del sur, en las que se someten los machos para seleccionarlos como sementales o para conocer la fuerza y la calidad de la bravura que tienen una vez puestas de manifiesto en dos o tres entradas al caballo de picar.

 
Peculiaridad importante la de tentar las vacas a campo abierto, que no tiene nada que ver con que no haya una buena plaza de tientas en la ganadería, y es que la de Flor de Jara es espectacular. Pensada y construida para los gélidos inviernos de la sierra madrileña.
 

Historia:
Fue fundada por don Manuel Suárez Cordero con reses adquiridas a doña Isabel Montemayor, viuda de Pedro José Picavea de Lesaca, pasando en 1850 a su hijo don Manuel Suárez Jiménez. En 1868 es adquirida por doña Dolores Monje, viuda de Murube, que la aumenta con reses de don José Arias de Saavedra. En 1884 vendió la mitad de la ganadería a don Eduardo Ibarra, el cual en 1904 la divide en dos lotes, uno para don Fernando Parladé y otro que adquiere don Manuel Fernández Peña, adquirido a su vez en 1905 por el Conde de Santa Coloma, que la aumentó con reses del Marqués de Saltillo llevando dos ramas por separado. En 1932 la adquiere don Joaquín Buendía Peña. En 1996 al amparo del artículo 6º bis c), don Joaquín Buendía hace tres lotes de machos y de hembras de igual número que se reparten entre sus hijos y se adjudica una parte a “Bucaré”. En 2008 es adquirida por su actual propietario.

Fincas: “Zahurdón” Colmenar Viejo (Madrid) “La Pedriza” Colmenar Viejo (Madrid)

Marca de orejas: Hoja de higuera en la derecha, orejisana la izquierda.

Divisa: Roja y verde.

Mayoral: Octavio Leiro.
Antigüedad: 14-05-2016

Flor de Jara
Sigla: ULX.
Asociación: “Unión de Criadores de Toros de Lidia”
Localización: Colmenar Viejo (Madrid)
Propietario:
Toros Flor de Jara, S.L.
Narros del Castillo, 29
28770 Colmenar Viejo (Madrid).

Representante:
D. Carlos Aragón Cancela
Narros del Castillo, 29
28770 Colmenar Viejo (Madrid).

Divisa: Roja y verde.
Marca de orejas: Hoja de higuera en la derecha, orejisana la izquierda.
Fincas: “Zahurdón” Colmenar Viejo (Madrid) “La Pedriza” Colmenar Viejo (Madrid)
Historia
Fue fundada por don Manuel Suárez Cordero con reses adquiridas a doña Isabel Montemayor, viuda de Pedro José Picavea de Lesaca, pasando en 1850 a su hijo don Manuel Suárez Jiménez. En 1868 es adquirida por doña Dolores Monje, viuda de Murube, que la aumenta con reses de don José Arias de Saavedra. En 1884 vendió la mitad de la ganadería a don Eduardo Ibarra, el cual en 1904 la divide en dos lotes, uno para don Fernando Parladé y otro que adquiere don Manuel Fernández Peña, adquirido a su vez en 1905 por el Conde de Santa Coloma, que la aumentó con reses del Marqués de Saltillo llevando dos ramas por separado. En 1932 la adquiere don Joaquín Buendía Peña. En 1996 al amparo del artículo 6º bis c), don Joaquín Buendía hace tres lotes de machos y de hembras de igual número que se reparten entre sus hijos y se adjudica una parte a “Bucaré”. En 2008 es adquirida por su actual propietario.
Procedencia actual: Conde de Santa Coloma-D. Joaquín Buendía Peña.
Mayoral: Octavio Leiro.
Antigüedad: 14-05-2016